Jo López. Analista e Investigador.

El día 22 de febrero 2021, se publicó una nota sobre la iniciativa de realizar pruebas gratuitas COVID-19 a taxistas y conductores de transporte público, al considerar que es “un grupo de riesgo por el contacto directo y constante con la población. Esta iniciativa busca solidarizar esfuerzos para salvaguardar la salud de las personas más vulnerables ante la contingencia sanitaria y se ejecutará a través de la Jurisdicción sanitaria II y el C.A.I.S.E.S. San Miguel de Allende.”

Todos podemos estar de acuerdo que es una buena medida, el problema es que llega muy tarde esta iniciativa y que pareciera más atender a lo político que a la salud. Y esto sale a contexto, derivado de la campaña de reelección del presidente Luis Alberto Villarreal, donde sigue utilizando los recursos del Municipio para su beneficio, pero donde lo grave de esta situación se centra, en la forma irresponsable con la expone a quienes tienen contacto con él y con sus funcionarios públicos, donde en varios eventos se ven personas de la tercera edad o niños y jóvenes.

Y decimos que tampoco atiende al contexto de la salud, porque estas pruebas deberían estar además, implementadas al sector Restaurantes, Hoteles y Servicios.

Si la apertura va a determinar una mayor afluencia de turismo, es indispensable planear un mecanismo, que permita ubicar y en un momento dado controlar, la dispersión de los contagios de COVID-19 entre los sanmiguelenses.

Entrar al semáforo naranja por la relativa baja de contagios y de pacientes hospitalizados, tiene un tremendo riesgo, las cifras que nos presenta el sector salud son parciales y no contienen un análisis de datos. La baja en los contagios deriva de que una vez la población se dio cuenta de la poca capacidad de respuesta para la detección temprana de un contagio, se decidieron por realizar pruebas de forma privada y seguir su recuperación en casa ante dos dilemas; la saturación de hospitales públicos (los privados están fuera del alcance de los ciudadanos de a pie) y la necesidad de sostener una familia o un negocio con el cual se sobrevive.

Dicho lo anterior, un amigo me sugirió, cuando escribas no solo publiques los panoramas grises u obscuros, también has propuestas y siguiendo su comentario aquí están:

1.- Pruebas y más pruebas. Se debe realizar un plan o programa de pruebas, atendiendo a la información generada, a partir de los registros de casos positivos, es decir, que grupo, sector o cual zona de la ciudad esta impactada por casos COVID-19. Y con esta información realizar acciones específicas de información y prevención de contagios.


2.- Realizar el seguimiento de los contactos (amigos, familia, conocidos) para los casos que den positivo y poder contener su dispersión, sobre todo dentro de la misma familia.


3.- Implementar un PROTOCOLO de atención y apoyo a los casos no graves, para que reciban servicio médico, psicológico, alimentario (cuando se necesario), es decir para facilitarles, ”QUÉDATE EN CASA”, de lo contrario es casi imposible pedirle a las personas que no salgan de su vivienda. Dentro del protocolo, se destinaría una línea telefónica de atención confidencial para el registro, identificación y canalización de los casos COVID-19.


4.- Implementar un espacio destinado y preparado para que, quienes de forma voluntaria prefieran, por la seguridad de su familia, se mantengan aislados en lo que pasa su periodo de cuarentena. Dicho lugar contaría con personal de soporte básico, camas y servicio alimentario. Esto ya está funcionando en otros lugares y ha tenido resultados, sobre todo en las familias con espacios habitables pequeños o donde hay niños y personas de la tercera edad, las cuales se busca proteger por su vulnerabilidad.

5.- Cuando una persona con COVID-19 se registra mediante el PROTOCOLO, se puede apoyar en otras instancias, como el pago a SAPASMA o el pago PREDIAL, no necesariamente que se le condonen sus pagos (aunque si va al corriente SI es posible), pero que se le tenga consideración y se le transfieran su adeudo por ejemplo 6 meses. Se debe considerar que las cabeza de familia que enferman no tienen una recuperación inmediata y en algunos casos 5 o 6 meses después aún tienen secuelas que los limitan para trabajar o desarrollar sus actividades cotidianas.

¿Cuánto cuesta un programa o plan de esta naturaleza? Mucho menos que los 18 millones de una ARCADA que no tiene ninguna función, que no aporta nada arquitectónicamente y mucho menos a la imagen urbana. También se pudo arrancar con los 3 millones gastados en Arcos Sanitizantes que está demostrado no tienen utilidad alguna y solo crean la falsa sensación de protección.

Pero también se puede iniciar ahora con recursos destinados exclusivamente para este fin. Estas Sr. Presidente si serían acciones de “gran calado” como a usted le gusta decir, dignas de la mejor ciudad del <mundo mundial>.

Fotografías gracias a Comunicación Social de San Miguel de Allende.

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